Análisis de All on Board!

Juegos de mesa en VR

José Miguel Rodríguez Ros
10 minutos de lectura
All on Board
6
All on Board!
STEAM

Le tenía muchas ganas y mucha fe a All on Board!, pero el primer contacto con esta plataforma de juegos de mesa me ha dejado frío. Hay cosas buenas, pero otras no me han convencido, aunque la idea tiene un potencial tremendo. La parte positiva es que los ajustes que le pido son viables. Tras jugar al ajedrez o a las damas con desconocidos en realidad virtual, te cuento lo que me parece en este análisis.

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The Game KitchenThe Game KitchenPC VR | META QUEST27 de febrero de 2025

Quizá lo sepas, o quizá no, pero uno de los videojuegos más exitosos de Steam es Tabletop Simulator. En este juego puedes jugar a juegos de mesa digitalizados de forma sencilla y con elementos automatizados que facilitan mucho la vida en cálculos o jugadas complejas. Es cierto, todo sea dicho, que gran parte de su éxito se debe al apoyo de mods, pero la base está ahí y es buenísima.

All on Board

Por eso, cuando vi por primera vez All on Board!, supe inmediatamente que esa idea estaba destinada a convertirse en un enorme triunfo para The Game Kitchen. Los autores de Blasphemous están aprovechando su fama y éxito para diversificar y experimentar, y aplaudo su decisión de entrar a la VR con una propuesta tan interesante, aunque no todo en el juego es redondo.

Pero vamos por partes: All on Board! es un videojuego, o plataforma (como le llaman ellos), que simula juegos de mesa reales en realidad virtual y en realidad mixta. Está pensado para jugar con amigos y con desconocidos en modo online, aunque algunos títulos permiten el modo en solitario. Eso sí, no creas que existe una IA ni nada por el estilo; en ese modo tú controlas todo, es solitario de verdad.

Más allá de esa modalidad, el título está orientado a que juegues con otras personas en realidad virtual o realidad mixta a juegos de mesa que existen de verdad. La premisa es fantástica, especialmente en dispositivos como Meta Quest, porque la facilidad para hablar con otros jugadores y utilizar las gafas es enorme. De hecho, cuando todo ha funcionado bien, he disfrutado mucho.

All on Board

All on Board! se compone del videojuego base, que cuenta con juegos de mesa clásicos, como las damas o el ajedrez, y de un montón de DLCs de otros títulos conocidos y licenciados, como Istanbul, Rallyman GT o The Binding of Isaac. He tenido acceso a todos ellos en el análisis, pero algunos de esos contenidos adicionales cuestan incluso más que el básico. Imagino que el coste de las licencias tiene la culpa.

De todas formas, The Game Kitchen ha hecho algo que se agradece: sólo es necesario que el anfitrión de la partida tenga el juego de mesa en cuestión, por lo que no tienes por qué adquirirlos todos si un amigo o un desconocido ya los tiene. Sin duda, esto facilita que un grupo pueda repartir el gasto, siempre y cuando tengas muchos amigos o familiares que jueguen en VR, que no es mi caso.

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Eso sí, olvídate de que la plataforma te explique de forma nativa cómo jugar a cada uno de los juegos de mesa. Tienes la opción, una vez que inicias uno de ellos, de ver un tutorial subido a YouTube para aprender a hacerlo, algo que también puedes hacer tumbado en la cama en la televisión o mientras cenas en el móvil. Sinceramente, no me ha parecido la mejor forma.

Esperaba, no sé si de forma ingenua, que hubiera tutoriales in-game que te explicaran paso a paso cómo jugar, con efectos y movidas varias. No los hay. Pero lo peor no es eso, es la ausencia total de reglas implementadas en los juegos. Seguramente no me entiendas, porque admito que es un poco difícil de explicar, pero me vas a captar rápidamente con un ejemplo.

Imagina que estás jugando al ajedrez con otro jugador. Uno espera, en un videojuego, que haya ciertos automatismos y animaciones. Si me voy a comer un peón rival, asumo que el juego hará algo cuando mueva mi alfil para hacer ese movimiento. Pues bien, no lo hace. Es tan realista que debes coger la ficha del otro jugador, dejarla fuera del tablero y mover la tuya para colocarla en la casilla correspondiente.

De hecho, es tan fiel a la realidad que como te despistes o no sepas bien cuáles son las reglas, cualquiera puede engañarte. Lo que voy a decir suena raro, pero All on Board! no tiene ni idea de cómo jugar a sus propios juegos. No tiene información al respecto. Es más, olvídate de que la plataforma te indique que hay un movimiento ilegal o de los puntos que llevas. No entiendo el sentido de esto.

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A ratos me ha parecido que se ha querido emular tanto ese sentimiento de estar en una mesa con tus colegas una tarde de viernes que se ha pasado por alto que esto es un videojuego. Debería ofrecer las facilidades que la tecnología permite. Es más, no hace falta que empuje al jugador a hacerlo todo. En el caso del parchís, me parece fantástico que pueda tirar los dados, pero la ficha podría moverse sóla, ¿no?

All on Board! es fantástico desde el punto de vista del control, porque es sencillo de usar y hay interacciones muy trabajadas con todos los elementos clave de cada juego, pero he echado de menos que se aproveche de que es un videojuego. Mira, el éxito de un título como 51 Worldwide Games es que te facilita la vida una barbaridad y agiliza la experiencia, algo que no se ha implementado en este caso.

En general, creo que le falta esa capa para ser más atractivo. De hecho, es necesaria mucha más información del transcurso de la partida, así como restricciones en los movimientos, para que tenga un sentido completo. También deben arreglarse diferentes problemas que dificultan el juego correcto. Me da un poco de tener esta sensación, porque insisto en la idea inicial: el potencial de esto es enorme.

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Antes de escribir por fin el análisis he estado jugando con desconocidos, usando el micro y echando unas partidas al ajedrez y a las damas sentado en mi sofá. Un chico era portugués, el otro debía de ser de algún país de Europa del este. Y me ha parecido una experiencia brutal que pudiéramos estar jugando de forma tan natural mientras hablábamos en inglés.

Pero los problemas que he comentado nos han afectado en nuestras partidas. No hemos podido hacer las Damas (hemos tenido que girar las fichas para marcarlas, en una acción que no creo ni que hayan pensado los desarrolladores que podíamos hacer) y ha sido necesario repetir algunas jugadas en el ajedrez, ya que hacíamos movimientos prohibidos y nos dábamos cuenta después.

Y me fastidia también porque los juegos de mesa están genialmente recreados y es fantástico poder jugar a ellos de forma directa y sencilla, sin tener que montar una partida (que a veces se tarda más haciéndolo). Es más, he jugado en Meta Quest 2, y funciona de lujo, tanto en realidad virtual como en mixta (aún con las limitaciones de este dispositivo), aunque los menús me han parecido muy simples visualmente.

All on Board! tiene mucho potencial para ser un éxito, pero hay una intención exagerada y excesiva de respetar la experiencia de juego real. Es un videojuego, y no se beneficia de serlo, lo que hace que muchas partidas sean lentas y erráticas. Puede ser una bomba en VR, pero no en este estado.

Por último, dar las gracias a The Game Kitchen por cedernos una copia de All on Board!

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